Quién debe presentar la declaración de la renta.
No todos los contribuyentes están exentos de declarar, aunque no les retengan IRPF.

Cada año, miles de contribuyentes se preguntan si deben presentar la declaración de la renta cuando no han sufrido retenciones del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
La obligación de declarar no depende únicamente de si ha habido retenciones, sino de otros factores clave que establece la Agencia Tributaria.
1. Límites de ingresos para la obligación de declarar
os contribuyentes que perciban rendimientos del trabajo superiores a 22.000 euros anuales de un solo pagador están obligados a presentar la declaración.
Si tienen más de un pagador y el segundo supera los 1.500 euros anuales, el límite baja a 15.000 euros.
2. Rendimientos de actividades económicas y otras rentas
Los autónomos, aunque no sufran retenciones, deben presentar su declaración si han obtenido ingresos por su actividad económica.
Además, aquellos que perciban rendimientos del capital inmobiliario o ganancias patrimoniales superiores a 1.600 euros también están obligados.
3. Beneficios fiscales y devoluciones
Aunque no exista obligación, presentar la declaración puede ser beneficioso para acceder a deducciones por familia numerosa, maternidad o alquiler de vivienda.
Además, si las retenciones han sido inferiores a lo que correspondería pagar, se puede obtener una devolución.
4. Plazos y recomendaciones
La campaña de la renta suele comenzar en abril y finalizar en junio.
Se recomienda revisar el borrador proporcionado por Hacienda y consultar con un asesor fiscal en caso de duda.
5. Consecuencias de no presentar la declaración cuando es obligatoria
No presentar la declaración cuando se está obligado puede conllevar sanciones económicas que varían en función de la cantidad dejada de declarar y del retraso en la presentación.
Las multas pueden oscilar entre un pequeño recargo por presentación fuera de plazo hasta sanciones más severas si la Agencia Tributaria detecta la omisión antes de que el contribuyente la regularice.
En conclusión, no haber sufrido retenciones de IRPF no significa que no se deba declarar. Es fundamental analizar los ingresos, el origen de las rentas y los beneficios fiscales para determinar si es conveniente o necesario presentar la declaración de la renta.